La renuncia de Margarita Zavala al PAN, un hecho que atraído la atención pública desde la semana pasada, se perfila como una maniobra que no sólo afectará al partido que abandonó la exprimera dama, sino también a sus propias aspiraciones presidenciales.

Analistas consultados por Expansión coinciden en que ambas partes pierden con este giro, debido a que mientras el PAN se quedará sin la que era su presidenciable mejor posicionada, Zavala tendrá que tratar de empujar su candidatura sin una estructura partidista que la respalde.

“Una ruptura en cualquier escenario debilita a los dos bandos. Debilita tanto al PAN como a Margarita Zavala porque, de acuerdo con todas las encuestas, ella era la primera con intención de voto como candidata del PAN, el mejor activo rumbo a la elección presidencial… (Pero) creo que quien más pierde en esta ecuación es Margarita Zavala, porque cuando tú mides a Margarita Zavala sin la marca, es decir, sin el PAN, te das cuenta de que tiene una fuerza muy baja”, dice Enrique Toussaint, académico de la Universidad de Guadalajara (UDG).

Jorge Javier Romero, politólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), concuerda con esta lectura.

“Pierden los dos, sin duda. Ella pierde la posibilidad de ser candidata del PAN, lo cual le daba una cobertura partidista e institucional mucho más sólida que la de una candidatura independiente. Y pierde el PAN, porque esto representa una división y una campaña de Margarita Zavala le quitará votos en una elección que va a ser muy reñida”, dice el catedrático.

Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón (2006-2012), renunció al PAN el viernes pasado a través de una carta y de un video difundido en redes sociales, donde señala que la dirigencia partidista a cargo de Ricardo Anaya bloquea la democracia interna e impide que sea abierta la definición del eventual candidato presidencial, tanto por el PAN como por parte del Frente Ciudadano por México, conformado con el PRD y Movimiento Ciudadano (MC).

La exprimera dama acusa que esa falta de apertura se debe a que Anaya busca aprovechar su posición como dirigente para él mismo obtener la postulación, algo que él no ha aceptado.