El huracán María azotó a Puerto Rico con los niveles de viento del huracán Irma, inundó la isla con los niveles de inundación del huracán Harvey, cortó las comunicaciones, destruyó edificaciones y averió una represa que ahora representa un serio riesgo de catástrofe para los habitantes que viven aguas abajo.

Pero para una devastación que ha sido descrita como “apocalíptica”, la ayuda ha llegado muy lentamente, dicen los funcionarios y los habitantes.

El gobernador Ricardo Rosselló dijo que el país enfrenta una crisis humanitaria. Instó al Congreso a aprobar un paquete de ayudas proporcional, mientras este territorio autónomo de la mancomunidad estadounidense, ya bastante golpeado por una crisis económica prolongada, intenta levantarse.

El gobernador se unió a otros que hacen énfasis en que los habitantes de Puerto Rico son ciudadanos estadounidenses. “Necesitamos algo tangible, un proyecto de ley que realmente responda a nuestras necesidades ahora mismo”, dijo. “De otra manera, habrá… un éxodo masivo al territorio continental de Estados Unidos”.