En el momento más oscuro de la noche para América, justo cuando parecía que otra vez sería incapaz de sumar de a tres en su cancha, Miguel Herrera echó mano desde la banca de Cecilio Domínguez y Jérémy Ménez para lograr enderezar el barco, con sufrimiento, pero con efectividad.

El paraguayo hizo la jugada diferente para conseguir el penalti que posteriormente el francés cobraría con clase para conseguir el 1-0 que a la postre sería definitivo y catapultar directamente a las Águilas hasta el segundo lugar general, que merecido o no, lograron echarse a la bolsa.

Los azulcremas lograron evitar la rifa del tigre en los Cuartos de Final y ya esperan rival. Todo depende de Pumas y su resultado este día en Ciudad universitaria, pero mientras tanto, en Coapa respiran un poco más tranquilos para la fiesta grande.

EL JUEGO

Con el destino en sus manos y la posibilidad de mejorar considerablemente su posición en la Tabla General, América hizo acto de aparición en la cancha del Estadio Azteca para medirse a Santos en un duelo directo por el subliderato general, ya que con el triunfo, las Águilas ocuparían ese sitio, cualquier otro resultado haría que se quedara en la Laguna.

Tras venir de dos derrotas consecutivas, los Guerreros se plantaron con ambición en Santa Úrsula, al grado de no dejar salir de su campo a unas Águilas que se dedicaron a sacar la pelota de su campo como pudieron, y aunque Marchesín no se vio inquietado, la presión de la visita era clara.

Los azulcremas de a poco encontraron un respiro y empezaron a buscar el área rival, pero sin resultados favorables. La baja de juego se manifestó en la cantidad de duelos mano a mano perdidos por Ibargüen, la falta de profundidad de Ibarra, la soledad de Peralta dentro del área, las pelotas paradas que no preocupaban a nadie y los muy escasos remates a portería.