La garra charrúa quedó clara. Desde el principio, la Celeste se lanzó al frente. Aprovechó que la gran estrela de los Faraones no estuvo de inicio y así bsucó lastimar a un conjunto que no clasificaba a una Copa del Mundo desde hace 28 años.

Las gradas semi vacías en la parte baja del estadio acompañaron la intensidad con la que se juega un Mundial. Egipcios y uruguayos no cedieron desde el silbatazo inicial. Se enfrascaron en un “toma y daca”; sin embargo, no concluían sus acciones.

En un ir y venir, la Celeste tuvo la primera de peligro por parte de su hombre más peligroso: Luis Suárez. El del Barcelona quiso morder las redes, pero un mal contacto hizo que se ahogara el grito de gol. Nadie lo podía creer. Sólo, frente al arquero, en un tiro de esquina, “Lucho” se perdió la más clara.

Los Faraones construyeron bien su pirámide y ni todo el poder ofensivo de Suárez y Cavani logró horadar tan fuerte cimiento.

Egipto no se dio por vencido y buscó a sus dioses para romper el arco de Muslera. Fueron débiles sus intentos dentro del área. Salah les hizo falta. Trezeguet intentó de manera tímida.

Warda encendió los focos para los africanos cuando quiso cortar un balón en tres cuartos de campo. Su caída provocó un silencio en Ekaterimburgo y Cúper imploró que no se lesionara otro de sus pupilos. Todo bien, afortunadamente, para los suyos.

Uruguay intentó en un par de ocasiones más. No hubo mayor peligro en un primer tiempo al que le faltó “punch” y una estrella que se quedó en la banca.

En el complemento, el primero en modificar fue Cúper. Hamed se fue tocado en los primeros minutos. La experiencia de Tabàrez hizo que metiera a los hombres de experiencia como el “Cebolla” y el “Pato”.

Si Suárez se perdió una clarísima en el primer lapso, tendría su revancha. Cavani lo dejó en un mano a mano ante el meta. Elshenawy remató de primera entrando al área, pero el achique de Elshenawy mandó a tiro de esquina. La tercera llegó pronto. Otra vez “Lucho”. El charrúa quedó sólo ante el arquero y un recorte de más, junto con un buen lance del portero egipcio, ahogó por tercera ocasión la fiesta sudamericana.

Uruguay no cesó en sus embates. Cavani sacó un balazo de volea y otras vez fue Elshenawy quien les dijo que no entraría el balón. Uno de los faraones cumplió son su trabajo. Cuidó la puerta como si quisieran entrar a saquearla.

La magia de Edinson fue evidente después de un buen tiro libre. Agónicamente, el balçon impactó el poste. Hasta la suerte acompañó a los africanos.

Cúper hizo más cambios. La estrategia fue clara: cuidar el empate. Al final, lo terminó pagando caro. Se agotó sus cambios y Salah nunca entró. Un estadio lo pedía y una nación lo anhelaba. El rey de los Faraones no estuvo a punto para el debut.

Fue en los últimos minutos cuando la garra charrúa se impuso. El “Pato” Sánchez cobró un tiro libre y como buen zaguero, el “Chema” Giménez se alzó tan alto pudo para vencer a una zaga que dejó por un momento su pirámide sin guardia. Elshenawy ya no pudo evitar la caída de su marco. Hasta el mejor guardián cede. Explotó el estadio y explotó Uruguay. El gol agónico les dio las tres unidades frente a un Egipto que terminó pidiendo el tiempo, pues se conformaban con un punto y al final, el futbol y la Celeste los dejó sin nada.