El candidato que quede electo como presidente de México el próximo domingo y su equipo, enfrentarán un entorno global económico que puede echar a perder la promesa de dinamizar la economía.

La actual administración federal enfrentó grandes embates externos; cambio de gobierno en Estados Unidos, el Brexit, la normalización monetaria de la Fed, y menor crecimiento de China, entre otros, lo que significó una

 

depreciación del peso, alta inflación, ajustes al presupuesto público, cancelación de proyectos como el Tren Transpeninsular y un menor ritmo de crecimiento económico al proyectado para el sexenio que está por terminar.

El panorama no pinta diferente para el candidato a la presidencia que resulte electo y su gabinete ante la incertidumbre sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), mayores precios del petróleo e incrementos en la tasa de interés de referencia en Estados Unidos, son apenas una parte de lo que se espera.

EL INCIERTO FUTURO DEL TLCAN

El proteccionismo de Donald Trump ha tomando fuerza con el pasar de su mandato, y no se prevé que aminore.

Con el objetivo de ‘regresar’ los empleos que se han ido de Estados Unidos a México por el TLCAN y reducir su déficit comercial, el equipo de Trump propuso renegociar el Tratado y en este proceso ha sido agresivo con propuestas controversiales, amenazas de salirse del acuerdo e imponer aranceles para presionar a México y Canadá en la negociación.

Esto ha generado incertidumbre en el mercado cambiario, llevando al piso al peso mexicano frente al dólar, si bien se tiene previsto reanudar negociaciones pasadas las elecciones en México, analistas prevén que la negociación se extienda hasta 2019, principalmente porque en noviembre habrá elecciones intermedias en Estados Unidos.

 

Apenas el jueves pasado, Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos enfatizó en una reunión con legisladores republicanos que no quitará de la mesa de negociaciones la cláusula sunset, informó al medio estadounidense Inside Trade, Lloyd Smucker, representante en la cámara baja estadounidense.

Mientras que el pasado miércoles, el subsecretario de Comercio Exterior en México, Juan Carlos Baker declaró a la prensa que el equipo mexicano no cederá a este tipo de propuestas, pese a los aranceles que ya aplicó Estados Unidos a México. El sector privado de México ha sido enfático en que no se debe ceder ante presiones como las amenazas de que este país se salga del TLCAN.

TASA DE INTERÉS EN EU MÁS ALTA

Cuando el presidente electo de México tome posesión el primero de diciembre, es probable que la tasa de interés de referencia en Estados Unidos sea más elevada que la actual.

Esto incrementaría el atractivo para invertir en Estados Unidos, e influiría en el tipo de cambio al alza, explica Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Bursátil de Banco Base.

MAYORES PRECIOS DEL PETRÓLEO

El recorte en la producción petrolera que proyecta la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha empujado a instituciones como Fitch a elevar sus proyecciones para el precio de este combustible para el cierre de 2018 y para 2019.

La proyección para el barril de la mezcla West Texas (WTI) de los siguientes tres años pasó de 55 dólares, a un precio prom

edio de 65 dólares para el cierre de 2018; a 60 para 2019 y a 55 para 2020.

Un precio más elevado del crudo tendría dos implicaciones para la economía mexicana, primero se tendrían más ingresos públicos por la exportación de petróleo, pero en contraparte, se tendrían presiones a la alza para el precio de las gasolinas en México, advirtió Arturo Carranza, especialista del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).

A partir de la liberalización del mercado de las gasolinas en México, el tipo de cambio y el precio del petróleo son dos grandes determinantes para los precios de estos combustibles. Los precios de los energéticos como gasolina y gas LP han sido una gran presión inflacionaria desde enero de 2017 y hasta la primera quincena de junio del presente año.

GUERRA COMERCIAL GLOBAL

El presidente de Estados Unidos no sólo tiene conflictos arancelarios con México y Canadá, también los tiene con la Unión Europea y China. En su afán por reducir sus importaciones de acero y aluminio aplicó aranceles a nivel global para estos bienes.

En represalia, los países afectados han respondido con más aranceles para Estados Unidos, dejando una latente guerra comercial a nivel global.