Donald Trump está haciendo un agresivo esfuerzo para frenar la crisis de autoridad que aqueja a su presidencia en un momento crítico.

Con las elecciones de mitad de periodo acercándose, enfrenta nuevos cuestionamientos sobre su aptitud para el cargo, y está buscando a un rebelde oculto dentro de su propio campo.

El presidente tomó medidas inmediatas para abordar la situación el lunes, al atacar el nuevo libro de Bob Woodward, que, junto con un artículo de opinión de un alto funcionario anónimo en el New York Times, pinta una imagen devastadora de su desempeño.

“El libro de Woodward es una Broma, solo otro ataque en mi contra, en una andanada de asaltos, utilizando fuentes sin nombrar y anónimas refutadas…”, tuiteó Trump.

“Muchos ya han alzado la voz para decir que sus citas, como aparecen en el libro, son ficción. Los demócratas no pueden soportar perder. ¡Yo escribiré el verdadero libro!”.

Tipificando la sensación de que lo que una vez pareció absurdo ahora representa la normalidad en esta Casa Blanca, el vicepresidente Mike Pence se ofreció el domingo a tomar una prueba de detector de mentiras para demostrar que no era el autor del artículo de opinión que acusó a Trump de tener un liderazgo “medio cocido”, mal informado y en ocasiones imprudente.

Pence y la consejera del presidente, Kellyanne Conway, trataron de voltear los reflectores hacia los motivos del funcionario anónimo, advirtiendo que podría haber dimensiones “criminales” en el artículo de opinión, y apoyaron los llamados de Trump para que el Departamento de Justicia realice una investigación.

Pero es poco probable que la controversia disminuya esta semana. El nuevo libro de Woodward se publicará este martes, y el veterano periodista está promoviendo su condenatorio recuento del liderazgo del presidente.

“Es mejor que la gente despierte ante lo que está sucediendo”, dijo Woodward en Sunday Morning de CBS mientras promocionaba Fear: Trump in the White House como un recuento interno y detallado que refleja las afirmaciones del artículo de opinión de que un grupo de altos funcionarios está trabajando para salvar a la nación y al mundo de las precipitadas decisiones de Trump.

Si la versión de los hechos revelada por Woodward y el funcionario anónimo es cierta, Estados Unidos enfrenta una presidencia profundamente disfuncional y una crisis de gobernanza sin paralelo en la historia moderna, aparte, tal vez, de los paranoicos días finales del gobierno de Nixon.

Según estas versiones, el presidente de Estados Unidos parecería profundamente no apto para sus responsabilidades, desinteresado en los detalles de políticas, carente de conocimiento y, en palabras del alto funcionario anónimo, “impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz”.

al situación dejaría al país con un vacío de liderazgo en la Oficina Oval y comprometería la efectividad del gobierno. También empañaría la imagen de Estados Unidos ante el mundo y ofrecería oportunidades a sus adversarios si la Casa Blanca está constantemente distraída.

Pero la idea de que hay un núcleo de “adultos en la habitación”, según lo descrito por el autor del artículo de opinión, subvirtiendo la autoridad del presidente y ejerciendo para sí el poder otorgado al comandante en jefe durante una temporada electoral también debería ser preocupante, ya que plantea dudas sobre la integridad del sistema democrático de Estados Unidos.