El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que esperará a que se reforme el artículo 35 de la Constitución para someter a consulta si los expresidentes deben ser castigados por permitir actos de corrupción, como el robo de combustibles.

Sin embargo, dijo que impulsará una política de “punto final” a la corrupción a fin de que en su gobierno no se tolere ningún acto de deshonestidad.

“Vamos a ser inflexibles en lo que a nosotros nos corresponde”, afirmó.

Cuestionado respecto al robo de hidrocarburos y el castigo a los funcionarios involucrados, el presidente refirió que su administración no se centrará en arrestar a chivos expiatorios y con ello fomentar la simulación.

“(Vamos a ir) empezando desde arriba (…) si no, sigue la simulación. ¿Ustedes creen que un director de Pemex actuó en el caso de que se cometió un ilícito por su cuenta? Miren, en el país un negocio jugoso ilícito siempre lleva el visto bueno del presidente, lo mismo en los estados, para qué echarle la culpa nada más al de obras públicas”, dijo.

López Obrador detalló que, desde el sexenio de Vicente Fox, el gobierno tenía conocimiento del robo de hidrocarburos, sin embargo, no se intervino para detener dicha práctica.

Por ello, ante el incremento del ilícito, su administración decidió intervenir Petróleos Mexicanos (Pemex) con ayuda del Ejército, para inhibir desde adentro el robo.

El ejecutivo explicó que autoridades castrenses mantienen el control de diversas áreas de las refinerías del país, en específico, del sistema de monitoreo de ductos.

“En el sistema de monitoreo no se actuaba con rectitud. Hay una norma para que cuando baja la presión se cierren válvulas y evitar fugas, pero bajaba la presión y no se cerraban las válvulas”, detalló.

López Obrador reiteró que se tiene registro del robo de al menos 600 pipas, con una capacidad de 15 mil litros, al día.

“Se robaban 600 pipas de 15 mil litros cada pipa y habían días de más de mil pipas. Estamos hablando de otra empresa, de un Pemex pirata, dual”, comentó.

Ayer, la federación desplegó una estrategia contra el robo de combustibles en diversas áreas de Pemex, como la refinería de Salamanca, en Guanajuato, e informó de la detención de tres empleados de la empresa ligados a este ilícito.