En marzo pasado, las autoridades estadunidenses detuvieron a 92 mil 607 migrantes en su frontera con México –un 147% más que en marzo de 2018–, y negaron el acceso a 10 mil 885 personas que se presentaron en los puertos fronterizos, de acuerdo con las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Entre las personas detenidas mientras cruzaban la frontera el mes pasado, 8 mil 975 eran menores de edad no acompañados y 53 mil 77 viajaban en familia, mientras que apenas 30 mil 555 eran adultos solos; el 78% provenían de los países del Triángulo Norte de Centroamérica y los demás eran mexicanos.

Las estadísticas que actualizó hoy la CBP muestran que ocho de cada diez personas originarias de Centroamérica viajaron a Estados Unidos en situación muy precaria: de los 265 mil 949 centroamericanos que las autoridades detuvieron entre octubre de 2018 y marzo de este año, 210 mil 580 viajaban en familia o eran menores de edad no acompañados.

El caso de Guatemala es relevante: todavía entre octubre y marzo, las autoridades detuvieron a 16 mil 392 niños no acompañados y a otras 90 mil 447 personas que viajaron en familia.

Las autoridades fronterizas también detuvieron a 6 mil 497 migrantes mexicanos en familia o como menores no acompañados, y a 67 mil 867 adultos que viajaron solos, según las cifras oficiales. A diferencia de los menores de edad y de las familias, donde la enorme mayoría de las personas detenidas eran centroamericanas, en el caso de los adultos solos el 55% venía de México.

Estas cifras confirman una tendencia en la dinámica migratoria regional: ya no sólo los hombres de Guatemala, Honduras y El Salvador emprenden el peligroso viaje hacia Estados Unidos para dar sustento a sus familias; las personas huyen cada vez más de estos países en familia o en la adolescencia, es decir, en mayor vulnerabilidad.